Macroeconomía
Inflación en Uruguay: qué explica la desaceleración de 2024
El IPC uruguayo cerró 2024 con la variación anual más baja en cinco años — pero la explicación no es tan simple como parece.

Uruguay cerró el año 2024 con una inflación acumulada que sorprendió positivamente a los analistas: el índice de Precios al Consumo del Instituto Nacional de Estadística registró una variación anual que se ubicó por debajo del piso de la banda objetivo del Banco Central, algo que no ocurría desde 2019. La primera reacción en los medios fue celebratoria, pero la lectura más cuidadosa de los componentes del IPC revela un cuadro más matizado. La caída en el rubro de tarifas públicas — electricidad, combustibles y agua — explica casi un tercio de la desaceleración. El gobierno nacional aplicó un congelamiento parcial de las tarifas de UTE y ANCAP en el segundo semestre, una medida con fecha de vencimiento que los técnicos del BCU señalan como transitoria. Por otro lado, el tipo de cambio nominal se mantuvo dentro de una banda estrecha durante la mayor parte del año, reduciendo el traspaso cambiario a los precios de bienes transables. La demanda interna, por su parte, mostró señales de moderación: el crédito al consumo creció a un ritmo menor que en 2022 y 2023, y el salario real — aunque positivo en términos interanuales — perdió impulso en el segundo semestre. El componente más persistente de la inflación siguió siendo el de servicios no transables, en particular alquileres residenciales en Montevideo, que acumularon un incremento superior al promedio general. Este dato es relevante porque los servicios son el sector donde el ancla cambiaria tiene menos efecto y donde la inercia inflacionaria tiende a perpetuarse. El desafío para 2025 será sostener la desinflación cuando las medidas transitorias sobre tarifas expire.
